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La explicación detrás del boom de las bibliotecas en Finlandia
El 55% de los finlandeses visita las bibliotecas al menos una vez al mes; los datos del Ministerio de Cultura y Educación muestran que los finlandeses utilizan la biblioteca 9,1 veces al año.
12 de septiembre de 2026
18:20
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La construcción del edificio costó 100 millones de euros. Oodi fue elegida como la mejor biblioteca de reciente construcción del mundo en 2019.
Katri Vänttinen, directora de servicios bibliotecarios de toda la capital finlandesa, expresa:
“Se me saltan las lágrimas al ver a la gente entrar casi corriendo al edificio a las 8, dirigiéndose directamente a sus rincones favoritos”. Esto demuestra que la biblioteca pertenece de verdad al público.
A la hora del almuerzo, el edificio está tan lleno que los visitantes deambulan entre las plantas buscando un asiento libre. Estudiantes trabajan con sus portátiles junto a enormes ventanales con vistas al Parlamento finlandés, y puedes ver a padres leyendo con sus bebés y niños pequeños en coloridas zonas de juego.
El 55% de los finlandeses visita las bibliotecas al menos una vez al mes, según un informe del gobierno. Un pequeño grupo se sienta en círculo: tejen medias de lana, y los más experimentados ayudan a los principiantes. En una cabina de música de la biblioteca, un hombre de mediana edad graba su primera pieza de saxofón.
Oodi, elegida la mejor biblioteca de reciente construcción del mundo en 2019, está prosperando;
un marcado contraste con la situación en muchos otros países donde las bibliotecas públicas están desapareciendo paulatinamente.
Entre 2008 y 2019, 766 bibliotecas públicas cerraron en Estados Unidos, mientras que en Reino Unido, entre 2016 y 2023, más de 180 bibliotecas municipales fueron cerradas o cedidas a grupos de voluntarios. Finlandia, en cambio, está ampliando sus bibliotecas y transformándolas en centros de servicios comunitarios financiados con fondos públicos, donde la gente puede tomar prestado mucho más que libros.
Las investigaciones surgidas de estas iniciativas ya sugieren que las bibliotecas desempeñan un papel importante en la promoción de la inclusión social.
¿Y si el valor de las bibliotecas no reside en la cantidad de libros que prestan, sino en cómo contribuyen al funcionamiento de la sociedad?
No solo libros
Finlandia cuenta con más de 700 bibliotecas para una población de 5,6 millones de habitantes.
Las bibliotecas ofrecen desde estudios de podcast e impresión 3D hasta raquetas de tenis y pases para piscinas.
Según Vänttinen, después de los libros, los artículos más solicitados en las bibliotecas de Helsinki son los espacios: salas que se pueden reservar con antelación, de forma gratuita, para reunirse, estudiar, debatir sobre política o hacer música. Los juegos de mesa y los videojuegos son los objetos portátiles más populares.
Esta cultura del préstamo tiene sus raíces en un pragmatismo muy arraigado que se remonta al pasado rural de Finlandia.
“Hoy en día, mucha gente en las ciudades vive en casas pequeñas y puede que solo necesite una máquina de coser una vez al año”, dice Vänttinen.
A 600 kilómetros al norte de Helsinki, la recién renovada biblioteca central de Saari, en la ciudad de Oulu, refleja la misma filosofía. Un profesor recién jubilado imprime partituras para el coro en el que canta. Un joven llega para acortar sus pantalones vaqueros tras reservar una máquina de coser. En la misma sala, una impresora 3D zumba detrás de una estudiante.
Según un informe del gobierno, el 55% de los finlandeses visita las bibliotecas al menos una vez al mes.
En Reino Unido, el análisis de datos sugiere que una persona visita la biblioteca aproximadamente 2,5 veces al año. En EE. UU., la media es de 2,4 visitas.
Antes de mudarse a Finlandia, Stephenson trabajó en bibliotecas de Reino Unido durante 20 años.
“Vi cómo cerraban muchas bibliotecas y cómo las comunidades perdían algo importante”, afirma.
En las bibliotecas hay espacios que se pueden reservar para hacer distintos tipos de actividades. Según Noora Hirvonen, profesora de Estudios de la Información en la Universidad de Oulu, recortar servicios poco utilizados puede convertirse en una profecía autocumplida.
“Primero reducimos el horario de apertura y, como resultado, disminuyen las visitas”, dice Hirvonen.
Pilares de la democracia
La importancia de las bibliotecas finlandesas va mucho más allá de las herramientas y las salas de reuniones. Profesores, desempleados y personas sin hogar utilizan los mismos espacios, lo que convierte a las bibliotecas en una pieza clave de la infraestructura democrática de Finlandia.
“Son lugares donde cualquiera puede acceder al conocimiento, conocer a otras personas y participar en el debate público, independientemente de sus ingresos o procedencia”, añade Hirvonen.
La inversión de Finlandia refleja este compromiso: en 2025, el país destinó casi US$430 millones a sus bibliotecas públicas, lo que equivale a US$76 dólares por persona, en comparación con el promedio de US$13,5 dólares por persona en Reino Unido y un gasto total en bibliotecas públicas de US$15.200 millones en Estados Unidos.
“Las bibliotecas pueden apoyar directamente la democracia; esto es algo que el mundo puede aprender de Finlandia”, afirma el experto en bibliotecas R. David Lankes.
Las bibliotecas finlandesas ofrecen un amplio apoyo digital para que ciudadanos de todos los orígenes puedan acceder a los servicios digitales del país. Un estudio reciente concluyó que las bibliotecas funcionan como una infraestructura fundamental para la inclusión.
“Esto fomenta la inclusión”, afirma Mervi Vaara.
Un análisis de 38 estudios de todo el mundo reveló que las bibliotecas públicas generan sistemáticamente un mayor valor que su costo, devolviendo entre US$3 y US$5 por cada dólar invertido.
Un impacto personal
Para algunos finlandeses, el impacto de las bibliotecas no se mide en estadísticas. Nasima Razmyar, ahora miembro del Parlamento finlandés, llegó de Afganistán como refugiada. Recuerda el momento en que recibió su primer carné de biblioteca:
“Cuando firmé y lo recibí, de repente sentí que ese lugar me pertenecía”.
Mientras la luz de la tarde se desvanece, Razmyar observa a sus hijos pequeños elegir sus libros.
“Creo que les da a los niños la sensación de pertenecer a este lugar, de que es para ellos, lo cual es muy importante”, concluye.
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