Flores cambia de perfil: el barrio de la ropa barata suma edificios premium y atrae nuevos desarrolladores
En Flores, el metro cuadrado parte de US$ 1.600 en pozo y puede rondar los US$ 3.000 en edificios nuevos de mayor categoría. Foto: Luciano Thieberger. Paula Boente.
Es el barrio donde nació y vivió el Papa Francisco, una zona de la ciudad donde conviven restaurantes y karaokes coreanos con una agitada avenida comercial a la que peregrinan compradores mayoristas y minoristas en busca de las mejores ofertas textiles. Pero en los últimos años, Flores empezó a mostrar otra transformación: no demasiado lejos de la famosa avenida Avellaneda se multiplican los edificios residenciales y algunos incorporan amenities y prestaciones que hasta hace poco estaban más asociados a zonas más caras de la Ciudad.
“Esto es un boom, se están haciendo muchas obras nuevas. En este momento hay tres o cuatro empresas constructoras más que están en la zona. Se ven desarrolladores conocidos de Palermo y Belgrano que se vinieron para acá”, dice Ricardo Levy, director de Levy Mayo, inmobiliaria con una larga trayectoria en ese territorio. “Soy el más viejo de la zona. Conozco casa por casa”, dice el especialista y describe el mapa de la tendencia que empezó hace algunos años: “Esto arranca en la calle Artigas y termina en Donato Álvarez, de Gaona a Avellaneda”, puntualiza.
En Zonaprop ponen en números el movimiento y señalan que el barrio de Flores registra un marcado potencial de crecimiento. Los datos de la plataforma indican que la oferta muestra una tendencia en alza y se ubica un 25% por encima de lo registrado en agosto de 2025. En cuanto a la demanda, el interés varía según la época del año. Durante agosto, el volumen de consultas experimentó un incremento del 20% respecto de julio y se posicionó un 7% por encima de agosto de 2025.
“La convergencia de ambos indicadores convierte a Flores en una zona de oportunidad para el desarrollo de nuevos emprendimientos. Su dinamismo comercial, la accesibilidad a distintos servicios y puntos de la ciudad, y un valor de venta de las unidades en pozo de US$2.609 por metro cuadrado se presentan como factores favorables para el desarrollo inmobiliario de la zona”, explica Milagros Alcorta, Gerente Comercial para Zonaprop (Grupo QuintoAndar).
Flores combina antiguas casonas con una creciente oferta de edificios residenciales de mayor categoría. Foto: Luciano Thieberger.
En Reporte Inmobiliario suman algunos matices al fenómeno y señalan que es una zona cercana a Caballito, con lo cual tiene lógica que sea elegida por quienes trabajan o tienen negocios en la parte comercial de Flores. Según los datos de esta plataforma digital, en esa franja el metro cuadrado para departamentos usados está en promedio en US$ 1.985 para las unidades de dos ambientes, mientras que a estrenar alcanza los US$ 2.692. En cuanto al stock de unidades en venta, el volumen más alto está en los de tres ambientes, tanto antiguos como a estrenar. En ese caso, los precios promedio están en US$ 136.939 y US$ 195.750, respectivamente.
Perfil de compradores: vecinos que se mudan y comunidades fuertes
La plaza del Ángel Gris, en Avellaneda y Cálcena, fue rebautizada así en 2009 ante el pedido de los vecinos que reclamaban cambiar su anterior nombre militar por el de este personaje creado por Alejandro Dolina, un ser que insuflaba sueños y nostalgia con sus historias situadas en el barrio. En torno a ese espacio verde también se puede observar parte de la transformación inmobiliaria de la zona.
Levy, que conoce esa parte de Flores como la palma de su mano, cuenta de qué manera se fue dando el movimiento que paulatinamente cambió las calles del barrio. “Desde Segurola hasta Donato Álvarez estaban las casonas, sobre Avellaneda eran todas residencias y en las cortadas había casas grandes. Se fueron vendiendo, tirando abajo y empezaron a hacer locales. En 1970 éramos 6 locales y hoy hay más de 1000”, dice.
Las tradicionales casonas de Flores ceden terreno a nuevos desarrollos residenciales. Foto: Luciano Thieberger.
Según explica, parte de los antiguos vecinos que vendieron sus propiedades permanecieron en la zona, pero se mudaron a los nuevos departamentos. “Varios son fabricantes que vivieron siempre en la zona. Hay dos comunidades que están invirtiendo: la judía y la coreana”, puntualiza.
Aporta además algunos datos de precios: “Se consiguen desde US$1600 en adelante, en el caso de la construcción barata de pozo, pero el promedio está en unos US$ 3000 para un edificio nuevo”, dice y menciona que “desde Boyacá a Donato son los mejores edificios, los más finos”.
Los valores varían de manera significativa según la ubicación, la etapa de obra y la categoría del proyecto. Y es justamente en el segmento de mayor nivel donde aparece uno de los fenómenos más llamativos de esta parte de Flores: edificios con amenities y departamentos de dimensiones poco habituales para los nuevos desarrollos porteños.
Uno de los nombres que más se repiten al prestar atención a las torres es “Milenium”. Son construcciones de entre 7 y 12 pisos que tienen servicios premium como pileta, cine, SUM y equipo generador. Ya se está construyendo el número 10 en la zona. “Son productos de nicho. Somos del barrio y la gente confía en nosotros. Nos movemos mucho con la comunidad judía y coreana. En su mayoría se trata de departamentos de 4 ambientes para arriba, a precios de unos US$2.400 el m²”, sostiene Gustavo Estryk, gerente comercial de Milenium Tower, constructora y desarrolladora que está en el mercado hace más de 15 años.
Según explica, a partir del boom comercial en Flores, especialmente en el corredor de avenida Avellaneda, mucha de la gente que vivía ahí vendió y se desplazó hacia el sector comprendido entre Nazca y Donato Álvarez. Algunas de esas casas se transformaron en galerías comerciales y sus antiguos propietarios se mudaron a departamentos.
“Hay mucha demanda de propiedades residenciales: se tuvieron que relocalizar cerca. Son unidades grandes, de más de 120 metros, que incluso pueden alcanzar entre 200 y 300 m²”, puntualiza.
Ese tamaño es, justamente, una de las particularidades de este mercado: mientras buena parte de los nuevos desarrollos porteños se concentra en unidades pequeñas, aquí existe demanda por departamentos familiares de grandes dimensiones.
Los departamentos a estrenar en Flores promedian US$ 2.692 por m², según Reporte Inmobiliario. Foto: Fernando de la Orden.
El experto marca que, cuando se produjo el auge, muchos desarrolladores llegaron a la zona y a Caballito. “Empezó hace un par de años y los emprendimientos siguen. La demanda va a continuar después de las elecciones”, vaticina.
El resultado es una transformación que avanza a pocas cuadras del tradicional polo textil: casas que dieron paso a locales y galerías, antiguos propietarios que decidieron seguir viviendo en el barrio y nuevos edificios que buscan responder a esa demanda con unidades grandes y servicios de mayor categoría. Flores conserva así su fuerte identidad comercial, pero empieza a sumar un nuevo perfil residencial.
Fuente: Paula Boente
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