Seis de cada diez inquilinos no pueden pagar el alquiler y recurren a ahorros y créditos

Seis de cada diez inquilinos no pueden pagar el alquiler y recurren a ahorros y créditos

Seis de cada diez inquilinos no logran pagar el alquiler

Ante la imposibilidad de asumir los gastos cotidianos, las familias recurren a estrategias para poder cumplir con sus obligaciones y costos fijos cada mes.

En Argentina, se ha incrementado el endeudamiento de las familias inquilinas en un 6%, según un informe de Tejido Urbano, la fundación que investiga la realidad habitacional del país, que analiza el período 2022-2025. Este dato refleja que seis de cada diez personas que alquilan no logran cubrir el compromiso mensual con sus ingresos.

Este fenómeno evidencia una tendencia creciente desde 2024, donde se observa una transición de una “economía de amortiguación” –que se basa en el uso de ahorros y redes de apoyo informales– hacia una economía de financiamiento, en la que se incorporan instrumentos de crédito para sostener la economía doméstica.

En este contexto, el desahorro –el uso de ahorros previos para afrontar gastos– y el endeudamiento de las familias se vuelven el punto clave de la investigación. Aunque se percibe cierta estabilización debido al contexto macroeconómico actual, esta problemática, que alcanzó un punto álgido en 2024, sigue intensificándose. El endeudamiento no viene solo; desde el informe también se identifica un crecimiento sostenido de la institucionalización del financiamiento a través del sistema bancario. Esto implica que el crédito se convierte en el principal sostenedor de los gastos del día a día.

Estrategias financieras en hogares inquilinos del país

Es cada vez más común que en los hogares inquilinos se recurra a mecanismos de desahorro y endeudamiento para poder lidiar con los gastos cotidianos. En este sentido, es relevante analizar las diferentes categorizaciones y sus aumentos a nivel nacional:
  • El desahorro en las familias inquilinas en 2022 se encontraba en 35,6%. Alcanzó su punto máximo en 2024, con un 42%, y luego descendió a 39,6%. Estos valores reflejan una leve baja interanual, pero que mantiene un nivel elevado.
  • Los préstamos familiares evidencian un crecimiento en 2025, ubicándose en 19,4%. Este aumento coloca el último año analizado como el más alto del período (2022-2025), tras un descenso escalonado entre 2022 (18,6%) y 2024 (16,9%).
  • Los préstamos bancarios presentaron una fluctuación notable. Los hogares que recurren al crédito formal, entre 2022 y 2025, evidenciaron un aumento de 7,5 puntos porcentuales, pasando de 10,6% a 18,1%, convirtiendo esta metodología en una de preponderancia.
  • Los hogares que tuvieron “algún préstamo” también aumentaron: del 29,2% en 2022 al 37,4% en 2025.
  • Los hogares que utilizaron “alguna estrategia financiera”, como desahorro o endeudamiento, crecieron un 11,4 puntos porcentuales, pasando del 46,2% en 2022 al 57,6% en 2025.
Resumiendo, si se tienen en cuenta las estrategias más utilizadas, el desahorro sin acceso a préstamos es la modalidad más elegida entre quienes enfrentan dificultades, alcanzando a 1 de cada 5 hogares.

La situación actual

El desahorro y el endeudamiento son problemas que se registran a nivel nacional y que se replican con fuerza en la Ciudad y el AMBA. Su punto máximo fue en 2024, y ahora experimentan una mayor estabilización. Este cambio produce que el protagonismo se traslade al incremento del crédito formal. Desde el informe de Tejido Urbano se resume que este método “introduce nuevas tensiones asociadas a plazos y tasas de interés que impactan directamente en la sostenibilidad de las economías domésticas”. A su vez, se reflexiona sobre el desacople entre la dinámica de los ingresos laborales y la evolución del costo de habitar. Ver nota original

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