Máximo Tettamanzi: Innovador en ladrillos de arena del desierto para reducir la huella de carbono en la construcción

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MÁXIMO TETTAMANZI, CREADOR DE LADRILLOS CON ARENA DEL DESIERTO: “BUSCAMOS REDUCIR LA HUELLA DE CARBONO DE LA CONSTRUCCIÓN”

Frente a una industria que durante décadas se apoyó en métodos y materiales tradicionales, dos jóvenes arquitectos se hicieron una pregunta: ¿se puede construir de otra manera y reducir, al mismo tiempo, su impacto ambiental? La construcción es una necesidad, pero también tiene un costo ambiental. Es un sector que contribuye significativamente a las emisiones globales, y uno de sus materiales fundamentales, el concreto, es responsable de aproximadamente el 7% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono. Los protagonistas de esta historia son Máximo Tettamanzi, graduado de Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires, y Alyina Ahmed, arquitecta nacida en India y criada en Dubái. Aunque crecieron en extremos opuestos del mundo, sus caminos se cruzaron gracias a una beca para cursar un máster en la Architectural Association School of Architecture de Londres. Durante su investigación se toparon con una disyuntiva que llamó su atención: ¿por qué en Emiratos Árabes Unidos, un territorio cubierto de desierto, se usa arena de otros países —en especial de Malasia e Indonesia— para construir? “Es una paradoja, ya que Emiratos Árabes es mayormente desierto”, señala Tettamanzi. Sin embargo, la explicación está en la composición del material. La arena del desierto, expuesta a erosión eólica, presenta partículas redondeadas, lo que la hace inadecuada para el concreto. En cambio, la arena importada proviene de los ríos, erosionada por el agua, lo que le otorga una forma irregular que permite una mejor compactación. Con una inversión de US$8000, que consiguieron a través de dos subsidios, comenzaron una investigación que los llevó a experimentar con aditivos. El objetivo era estabilizar la mezcla y hacer utilizable la arena del desierto. A pesar de probar innumerables combinaciones, ninguno parecía funcionar… hasta que llegó la pandemia. El confinamiento impulsó el proyecto. Alyina regresó a Dubái y convirtió el garage de su casa en un laboratorio improvisado. A partir de arena de su jardín, logró una fórmula que funcionó. “La mezcla se estabilizó y dejó de romperse”, recuerda Tettamanzi. Después de una espera que pareció eterna, lograron comprobar que su material cumplía con los estándares necesarios. “Aprobamos la tesis y nos quedamos enganchados con la idea”, resume Tettamanzi. El hallazgo ofrecía un doble beneficio sustentable: reemplazaba arena importada por local y disminuía un 50% la cantidad de cemento. Con el proyecto en marcha, buscaron validación externa para llevarlo al siguiente nivel, aplicando a incubadoras y programas de aceleración de negocios. En 2023, fueron invitados a Dubái Design Week, donde su proyecto generó un gran interés. A pesar de recibir propuestas para invertir en su idea, decidieron no ceder parte de su empresa. En 2025, presentaron ladrillos decorativos que, además de ser funcionales, ofrecen patrones geométricos que filtran la luz, garantizando privacidad. La mezcla también permitió la creación de Date Form, láminas hechas a partir de carozos de dátiles, útiles como revestimientos. Los ladrillos fabricados con arena del desierto representan una solución mundial que puede transformar la construcción. Hoy, después de cinco años, su proyecto ha evolucionado significativamente, con facturación anual de seis a siete cifras. “Lo que nosotros hicimos fue cambiar la mezcla a raíz de investigación y esfuerzo. Ojalá otras personas puedan hacer lo mismo en el mundo”, reflexiona Tettamanzi. El enfoque actual se centra en consolidarse en Dubái y expandirse a otros emiratos, ya que “hay muchísimo por hacer a nivel local”. Ver nota original

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