Mateo Salvatto, emprendedor de 27 años: “En 48 horas se puede levantar una vivienda de 120 m² y el hormigón listo”
LA TECNOLOGÍA DE UNA IMPRESORA 3D PERMITE ACORTAR LOS TIEMPOS, COSTOS Y RESIDUOS QUE SE GENERAN EN UNA OBRA
Mateo Salvatto, cofundador de Grondplek, una empresa especializada en impresión 3D de hormigón, expuso su innovadora propuesta durante la 11ª edición del Summit de Real Estate organizado por LA NACION. Esta tecnología, que anteriormente se limitaba a pequeños objetos de plástico, ahora se afianza en proyectos de gran escala a nivel mundial.
Construcción de viviendas en tiempo récord
Las estructuras de cemento construidas con impresoras 3D están comenzando a revolucionar la industria de la construcción. En 2025, se inauguró en Texas un local de Starbucks impreso en 3D, y en Japón, se imprimió una estación ferroviaria en solo seis horas. En Estados Unidos, se están desarrollando barrios cerrados donde todas las viviendas se construyen mediante este método.
“Es la primera empresa de impresión 3D de hormigón del país y estamos proyectando imprimir las primeras casas 3D desde la frontera con Estados Unidos hacia abajo”, afirmó Salvatto. Según él, “una vivienda de 120 m² puede tener la obra gris lista en 48 horas”.
La startup que creó Salvatto junto a tres socios ofrece servicios en desarrollo urbano y rural, estaciones modulares, residencias y construcción corporativa integral. El costo promedio de construcción oscila entre US$700/m² y US$750/m².
Preparativos para la llegada a Argentina
Salvatto mencionó que para implementar esta tecnología en Argentina “falta muy poco tiempo”, y que están en proceso de traer una máquina dedicada exclusivamente a la fabricación de viviendas. Son el primer equipo certificado en operación, mantenimiento, garantía y escalabilidad de tecnología en la región, habiendo viajado a Europa para adquirir el know-how necesario.
¿Cómo funciona la máquina?
La construcción con esta metodología se diferencia de las obras tradicionales. La impresora 3D de Grondplek tiene dimensiones de aproximadamente 11 metros por 11 metros y 7 metros de altura, imprimiendo con una mezcla de cemento y un 2% de aditivos.
La impresora construye capa por capa a una velocidad sorprendente. La máquina no transporta el material, sino que lo produce en el lugar de la obra, lo que permite un montaje rápido: “La llevás al terreno, la máquina se monta en cuatro horas e imprime ahí”, aclara Mateo.
Viviendas antisísmicas y de alta calidad
Lejos de la fragilidad que algunos asocian a las construcciones impresas, Salvatto asegura que estas viviendas son antisísmicas y poseen doble pared con cámara de aire: “No la rompes con nada”, resalta.
“Imaginate una casa que pueda bajar el 30% de su costo de mercado, terminada en una semana, y podés sacar una casa atrás de la otra”, agrega. Además, destaca la reducción de desperdicios, ya que la máquina bombea solo el concreto necesario para cada etapa.
Diseños innovadores y accesibilidad de materiales
Las casas impresas son de buena calidad, con diseño disruptivo para optimizar el espacio y mejorar la eficiencia energética. “Los materiales necesarios no son difíciles de conseguir. Es hormigón, nada muy místico”, afirma Salvatto, resaltando que los aditivos son accesibles en el mercado local.
Durante la impresión, se realizan cortes entre capas para permitir el fragüe del material, y la impresora solo construye la obra gris, es decir, la estructura de hormigón. Las terminaciones y detalles finales necesitan mano de obra, ya que la tecnología “no busca reemplazar a los trabajadores”, sino cambiar sus tareas y reducir el levantamiento de cargas pesadas.
Más allá de viviendas: el uso industrial
Esta tecnología no se limita a la construcción residencial. Salvatto explica que también puede aplicarse en proyectos de ingeniería civil y minería, ya que se trata de una fábrica de premoldeados portátil que puede trasladarse a cualquier lugar.
El modelo actual permite construir edificios de hasta tres plantas, pero la innovación avanza rápidamente, y ya existen máquinas con guías horizontales que permiten imprimir en serie.
El origen del proyecto
Salvatto, quien también es cofundador de Asteroid, una compañía de tecnología inclusiva, comenzó su incursión en el mundo de la construcción tras ver un video de una impresora 3D aplicada a esta área. Junto a sus amigos, decidieron diseñar el negocio y viajaron a Europa en busca de los mejores fabricantes, encontrando en Copenhague la máquina deseada.
Grondplek se convirtió en el distribuidor oficial de las impresoras 3D de hormigón para Argentina, Uruguay y Paraguay, y aunque iniciaron en 2021, fue recién en 2025 que lograron asociarse con Techint para implementar la primera máquina de la región.
Hasta la fecha, han imprimido más de 500 m² de hormigón, produciendo más de 1400 piezas y logrando una reducción del 35% en el tiempo de obra gris. Salvatto concluyó afirmando que aquellos en el sector privado deben apostar por el país, contribuir a su crecimiento y generar empleo.
Fuente: LA NACION Ver nota original
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