Historia del pueblo de pescadores que se transformó en la segunda ciudad del mundo con más rascacielos

Historia del pueblo de pescadores que se transformó en la segunda ciudad del mundo con más rascacielos

La fascinante historia del pueblo de pescadores que terminó convertido en la segunda ciudad del mundo con más rascacielos

Benidorm es hoy la segunda ciudad del mundo con más rascacielos por habitante, solo por detrás de Nueva York. * 2 de enero de 2026 * 17:12 * Tiempo de lectura: 10 minutos La ciudad de Benidorm, ubicada en Alicante, España, comenzó como un pequeño pueblo pesquero en los años 50 y ha evolucionado hasta convertirse en uno de los destinos turísticos más destacados del Mediterráneo. Con más de 80 edificios que superan los 100 metros de altura, es conocida como “Beniyork” debido a su sorprendente cantidad de rascacielos. Más de 80 edificios de más de 100 metros impactan en sus costas, que se llenan de turistas durante todo el año. Este auge turístico comenzó en los años 60, cuando los 3,500 habitantes del pueblo vieron la oportunidad de crecer económicamente a través del turismo. Benidorm se destaca por su singularidad, como señala Josep Ivars, catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Alicante y experto en el fenómeno de la ciudad. A pesar de los desafíos que enfrenta el turismo de masas, su modelo ha sido elogiado y replicado en otras regiones. La historia de Benidorm está estrechamente ligada a su alcalde, Pedro Zaragoza, quien permitió el uso del bikini en las playas. Este acto, considerado escandaloso para la época, fue clave para atraer turistas, especialmente de Suecia. Zaragoza creía firmemente que si se quería fomentar el turismo, era necesario adaptarse a las culturas de los visitantes. A medida que el turismo crecía, Benidorm se fue urbanizando. En los años 60, se desarrolló un plan urbanístico que permitió la construcción de edificios altos, comenzando con la Torre Coblanca 1 en 1966. Esta planificación fue fundamental para el crecimiento de la ciudad, que se enfocó en maximizar el espacio y la capacidad de alojamiento. Benidorm decidió proteger el 61% de su territorio, manteniendo espacios verdes y evitando la sobreurbanización. Este enfoque ha sido reconocido internacionalmente, posicionando a la ciudad como un modelo de desarrollo urbano sostenible. El aeropuerto de Alicante, inaugurado en 1967, multiplicó el número de turistas y, con ello, la necesidad de alojamiento. En la actualidad, Benidorm cuenta con 142 hoteles y más de 90,000 camas disponibles, lo que la convierte en un destino turístico de referencia. A pesar de su éxito, Benidorm enfrenta desafíos, como la presión sobre los recursos públicos y el acceso a la vivienda. La ciudad puede albergar hasta 400,000 personas en agosto, lo que genera incomodidades para los residentes. El futuro de Benidorm dependerá de su capacidad para diversificar su oferta más allá del turismo de masas, para garantizar un desarrollo económico y social sostenible. Ver nota original

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