Gran Hermano: Cómo replicar el rincón favorito de la casa en tu hogar

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Gran Hermano: El lugar de la casa que podés replicar en la tuya

Contar con una piscina de arena en casa es lo más parecido a tener un pequeño pedazo de playa para tu uso personal. 7 de marzo de 2026 – 10:38 Escuchar Nota La nueva playa privada en el jardín de la casa de Gran Hermano Generación Dorada La casa de Gran Hermano se encontró con una mini-playa en el jardín. Esta iniciativa muestra que las piletas tradicionales, rectangulares y celestes empiezan a quedar en el pasado. En su lugar, una nueva tendencia avanza por patios, jardines y hasta por la casa más famosa del país: las mini-playas. Desde el actor Nicolás Cabré, pasando por el futbolista Ever Banega, hasta llegar a la casa de Gran Hermano, la tendencia es clara: despedirse de la pileta clásica y darle la bienvenida a un patio que imita la naturaleza paradisíaca. “Chau pileta, hola playa”, así es el nuevo patio de la casa de Gran Hermano. Pero la tendencia no nació en Gran Hermano. Cabré y su flamante esposa fueron pioneros en mostrar el paso a paso de su propia playa privada. Demolieron la pileta anterior y, en apenas 10 días, transformaron su patio: cascada de piedras, arena compactada y hasta una extensión del living que se funde con la “orilla”. Banega hizo lo propio en su casa de Roldán, Santa Fe, con un diseño que simula una costa natural dentro de su propiedad. La encargada de realizar estas mini-playas fue la empresa Piscinas Playa Córdoba. Su dueño, Walter Ochoa, cuenta que todo empezó hace ocho años como una idea que sonaba descabellada. “Quería hacer algo como en Estados Unidos, pero más natural. Hablé con ingenieros y arquitectos y todos me decían que no”, recuerda. Las mini-playas no son solo un revestimiento que imita la arena y agua. Incluyen piedras artificiales, cascadas que esconden el equipamiento, iluminación LED y un paisajismo con palmeras. Todo pensado para que el efecto visual sea el de un entorno natural, sin motores ni filtros a la vista. Se pueden construir en prácticamente cualquier patio y, antes de empezar, el cliente recibe un render para ver el resultado final en tiempo real. La empresa ya hizo obras en Uruguay, Perú y varias provincias argentinas. Buenos Aires tardó en sumarse, pero hoy el interés crece. El precio de entrada no es menor, aunque apunta a un público que busca diferenciarse: la versión más básica arranca en US$14.700, para una playa de 8 por 4 metros, con equipamiento completo, cascada, luces y veredas perimetrales. Las piletas de arena tienen una ventaja clave sobre las tradicionales: se diseñan a medida de lo que el cliente quiere y del espacio disponible. No hay moldes rígidos ni soluciones estándar. El tamaño se adapta a los metros cuadrados del patio y, a partir de ahí, todo es personalizable: la forma del espejo de agua, la extensión de la “zona de playa”, la profundidad, el desnivel de acceso y hasta la manera en que el agua se integra con el entorno. A diferencia de las piletas clásicas, dominadas por líneas rectas y bordes duros, las piscinas de arena apuestan por trazos suaves y sinuosos, pensados para imitar las formas de la naturaleza. El paisajismo deja de ser un complemento para convertirse en parte del proyecto. Plantas, piedras y cascadas permiten recrear un entorno natural que envuelve a la playa y refuerza la sensación de estar en ese espacio casi vacacional. Ver nota original: Ver nota original

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