Flex Living: el innovador modelo de alquiler en Argentina y sus diferencias con Airbnb

Flex Living: el innovador modelo de alquiler en Argentina y sus diferencias con Airbnb

Flex Living: cómo es el nuevo modelo de alquiler que llega a la Argentina y en qué se diferencia de Airbnb

Combina departamentos equipados, estadías flexibles y servicios de hotel. Este modelo ya crece con fuerza en España y ahora desembarca en Palermo Hollywood con un proyecto de 226 unidades y una inversión de US$30 millones. El mercado inmobiliario internacional está incorporando una modalidad que busca ubicarse entre dos opciones conocidas: el alquiler residencial tradicional y la hotelería. Se trata del Flex Living, un modelo que combina departamentos completamente equipados, estadías de distinta duración y servicios que facilitan la vida cotidiana. La propuesta apunta a un público cada vez más móvil: profesionales que se trasladan temporalmente, estudiantes, viajeros de negocios, nómades digitales y personas que necesitan una vivienda durante algunos meses. Para ellos, puede representar una alternativa a firmar un contrato tradicional o permanecer en un hotel durante períodos prolongados. Aunque todavía es un concepto nuevo para el mercado argentino, en Europa ya comenzó a desarrollarse como un segmento propio. España es uno de los mercados donde más avanzó y donde también creció el interés de desarrolladores e inversores por este tipo de proyectos.

¿Qué es el Flex Living y cómo funciona?

El Flex Living combina características de una vivienda en alquiler con servicios propios de la hotelería. En términos simples, el usuario ocupa un departamento equipado y puede acceder a determinadas prestaciones sin tener que resolverlas por separado. Según el proyecto, las unidades pueden contar con muebles, cocina equipada, internet, limpieza y mantenimiento. El edificio, además, puede incorporar recepción, espacios comunes, gimnasio, piscina y otros servicios. La diferencia con un alquiler tradicional no está solamente en el equipamiento. También cambia la forma de gestionar la vivienda: la operación puede quedar en manos de un administrador especializado que se ocupa de cuestiones como reservas, limpieza, mantenimiento y atención al usuario. La duración de la estadía tampoco necesariamente responde al esquema habitual de uno o dos años. Puede adaptarse a las condiciones de cada emprendimiento y contemplar períodos más cortos o estadías de varios meses.

El Flex Living llega a la Argentina

En Argentina, la tendencia comienza a materializarse con Dome Suites & Residence, un proyecto de ADN Developers ubicado en Paraguay y Humboldt, en Palermo Hollywood, que se presenta como el primer desarrollo de Flex Living del país. El emprendimiento tendrá 226 unidades y prevé su apertura para el primer trimestre de 2028. La inversión anunciada para el proyecto es de US$ 30 millones. El edificio funcionará bajo el nombre Wyndham Buenos Aires Palermo Felicità, a partir de la alianza entre ADN Developers, Felicità y Wyndham Hotels & Resorts. La propuesta contempla departamentos equipados y espacios comunes, además de recepción y control de acceso, dos piscinas, solárium, gimnasio y estacionamiento. También habrá servicios vinculados con la operación, la limpieza y el mantenimiento del edificio. Felicità, la marca de hospitalidad residencial de Waves, estará a cargo de distintos aspectos de la gestión y operación, mientras que Wyndham aportará su marca y su plataforma de distribución hotelera. Por el momento, se trata de una primera experiencia concreta de este formato en el mercado local. Su desarrollo permitirá observar cómo responde la demanda argentina a una propuesta que combina características del alquiler residencial con servicios de hotel.

Por qué el modelo crece en otros mercados

El avance del Flex Living está relacionado con cambios en la forma de trabajar, estudiar y trasladarse. El crecimiento del trabajo remoto, una mayor movilidad laboral y el aumento de hogares pequeños modificaron las necesidades de alojamiento, especialmente en las grandes ciudades. Además, existe una cuestión práctica. Una persona que necesita vivir durante seis meses en otra ciudad puede no querer comprar muebles, contratar servicios y asumir los trámites de un alquiler tradicional. Al mismo tiempo, un hotel puede resultarle poco conveniente para una estadía prolongada. El Flex Living busca ocupar ese espacio intermedio: ofrecer la independencia de un departamento, pero con parte de los servicios que normalmente resuelve un hotel.

España, uno de los mercados donde más avanzó

España es uno de los países que permite observar la evolución de esta modalidad. Según un informe de CBRE publicado en julio de 2026, el stock operativo de Flex Living pasó de unas 2.000 plazas en 2020 a alrededor de 16.500 en 2026. La consultora proyecta, además, que la oferta supere las 40.500 plazas en 2028. El crecimiento del segmento comenzó a despertar también el interés de inversores y desarrolladores, que encuentran en este formato una alternativa para explotar activos residenciales con una gestión más cercana a la hotelería. De esta manera, el Flex Living no solamente plantea una nueva forma de alquilar. También introduce otra manera de pensar una propiedad destinada a generar renta.

¿En qué se diferencia del Airbnb para propietarios e inquilinos?

Aunque ambos modelos pueden ofrecer departamentos amoblados para estadías temporarias, Flex Living y Airbnb tienen una lógica diferente. Airbnb es principalmente una plataforma que conecta a propietarios con huéspedes, mientras que el Flex Living funciona como un modelo de vivienda operado profesionalmente, generalmente dentro de edificios diseñados para este tipo de estadías. Para el propietario, una diferencia clave es la gestión. En Airbnb puede administrar personalmente la propiedad o contratar a un tercero; en Flex Living, el operador del edificio puede hacerse cargo de reservas, limpieza, mantenimiento y atención de los usuarios, según las condiciones de cada proyecto. Para el inquilino, el Flex Living busca ofrecer una vivienda equipada con servicios comunes y una mayor flexibilidad en la duración de la estadía. Airbnb, en cambio, reúne propiedades de características muy diversas y la experiencia depende de cada anfitrión y departamento.

Una alternativa para inversores que buscan renta

Uno de los aspectos que puede resultar novedoso para el mercado inmobiliario argentino es la posibilidad de comprar una unidad pensando específicamente en obtener una renta y delegar parte de la gestión. En un alquiler tradicional, el propietario suele ocuparse, directamente o mediante una inmobiliaria, de cuestiones como la búsqueda de inquilinos, el contrato y determinados problemas de mantenimiento. En un esquema de Flex Living, esas tareas pueden quedar integradas a la operación del edificio. Además, dependiendo de las condiciones de cada proyecto, una unidad puede destinarse a estadías de distinta duración. Eso permite buscar demanda entre personas que necesitan alojamiento durante semanas o meses, en lugar de depender exclusivamente del mercado de alquiler residencial de largo plazo. En el caso del proyecto de Palermo Hollywood, Felicità sostiene que el modelo puede alcanzar una rentabilidad de alquiler superior en más de un 30% a la de un alquiler tradicional. Se trata de una estimación de la empresa y no de un rendimiento garantizado: el resultado final dependerá, entre otros factores, de la ocupación, las tarifas, los gastos de operación y las condiciones acordadas con el operador. Otro punto a considerar es que el modelo no necesariamente exige que todas las unidades de un edificio sean incorporadas al sistema de alquiler administrado. Según la estructura prevista para el proyecto, pueden coexistir unidades destinadas a ese esquema con otras que queden fuera del pool de alquiler. Para el comprador, por lo tanto, la propuesta combina la adquisición de una propiedad con una modalidad de explotación que busca reducir la gestión cotidiana que implica alquilarla.

¿Qué cambia para quien alquila?

Para el usuario, una de las principales diferencias está en que puede acceder a una vivienda lista para habitar. No necesita comprar muebles ni contratar por separado algunos servicios básicos que pueden estar incluidos en la propuesta. El Flex Living reúne características del alquiler residencial y de la hotelería en un mismo producto. Esto puede resultar especialmente útil para quien se muda temporalmente por trabajo o estudio, atraviesa una mudanza o necesita instalarse durante algunos meses en Buenos Aires. También puede ser una alternativa para turistas que prefieren la independencia de un departamento, con cocina y espacios propios, pero valoran contar con recepción, mantenimiento u otros servicios. El costo, sin embargo, es uno de los aspectos que habrá que analizar. La mayor cantidad de servicios y la flexibilidad de las estadías pueden hacer que el precio sea superior al de un alquiler residencial convencional. Por eso, el atractivo del modelo dependerá también de cuánto esté dispuesto a pagar cada usuario por evitar contratos largos, equipar una vivienda o hacerse cargo de determinadas tareas. Ver nota original

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