
El polo inmobiliario de Zona Norte que se transforma: los edificios ganan terreno entre los countries
Durante años, el desarrollo inmobiliario de buena parte de Tigre estuvo asociado con casas, grandes terrenos y barrios privados. Sin embargo, en algunos sectores de Zona Norte ese perfil empieza a cambiar: los edificios de departamentos y condominios ganan espacio en una zona donde históricamente predominaron las casas en countries.
Uno de los ejemplos es Camino de los Remeros, un corredor que durante años funcionó principalmente como vía de conexión y que hoy suma edificios, condominios y barrios privados. La cercanía al río, los espacios verdes y la conexión con la Panamericana aparecen entre sus principales atractivos.
“Camino de los Remeros atraviesa una transformación importante. En los últimos años, pasó de ser principalmente una vía de conexión a consolidarse como un corredor residencial, con desarrollos de distintas tipologías y una identidad cada vez más definida”, explica Alan Flexer, gerente de la División Residencial de Narváez.
En el corredor avanzan proyectos como Remeros Brickell, Sunny, Remeros Beach y ROWERS, con propuestas que van desde departamentos hasta casas con jardín y terrenos en barrios privados. De esos, solo tres emprendimientos reúnen alrededor de 575 unidades y lotes, considerando distintas etapas de desarrollo.
De los barrios privados a los departamentos: cómo cambia la oferta
En Camino de los Remeros, los precios parten de US$2.100 por m² y pueden superar los US$4.000 por m² en los desarrollos premium. Remeros Brickell, por ejemplo, contempla tres torres de 11 pisos y alrededor de 22.000 m² de obra. Según Daniel Szylder, CEO y fundador de Brickell Developers, las entregas están previstas entre fines de 2027 y 2028, de acuerdo con cada etapa.
Sunny es un condominio de 109 casas tipo townhouse con jardín. En paralelo, ROWERS propone un formato diferente: un barrio privado con 166 lotes, una laguna central de más de tres hectáreas y espacios comunes que incluyen gimnasio, salón de usos múltiples y cancha de pádel.
El fenómeno también tiene antecedentes en otros sectores de Tigre. En Villa Nueva, una zona que comenzó a desarrollarse a fines de los años 90 alrededor de barrios privados, también surgieron propuestas residenciales de media densidad.
Un ejemplo es Terrazas de Santa María, un complejo terminado en 2025 que combina departamentos de dos y tres ambientes, unidades con jardín y dúplex. Según datos de Órbita, la inmobiliaria de Grupo Eidico, actualmente solo se comercializan unidades de reventa.
Sin embargo, el perfil de los compradores cambia según la zona. “Nordelta está orientado a un tipo de familia más numerosa con un poder adquisitivo alto. Villanueva es un público también de buen poder adquisitivo que no llega a ser el de Nordelta y es más joven, más dispuesto a tener un viaje más largo”, explica Szylder.
Hay departamentos tipo casa, monoambientes, dos ambientes y hasta tres en el corredor. En cambio, Camino de los Remeros busca atraer a quienes priorizan la conectividad sin resignar los espacios verdes. “Viene gente joven, parejas, que eligen vivir en la naturaleza con un costo menor y más servicios”, agrega el desarrollador.
Cuánto cuesta comprar una propiedad en Camino de los Remeros
Los valores varían considerablemente según el tipo de vivienda, la ubicación y las características de cada proyecto.
Actualmente, los departamentos se ofrecen desde aproximadamente US$2.100 por metro cuadrado, mientras que en los emprendimientos premium los precios pueden superar los US$4.000 por m², según los datos de Narváez.
Como referencia, el precio promedio de publicación de departamentos en GBA Norte ronda los US$2.426 por m², aunque se trata de mercados y productos que no son directamente comparables.
En los desarrollos en construcción aparecen algunas de las alternativas de menor valor de entrada. En Remeros Brickell, por ejemplo, hay monoambientes desde US$ 83.300, departamentos de dos ambientes desde US$ 120.000 y unidades de tres ambientes desde US$ 171.000, según su ubicación y superficie. También hay departamentos en planta baja con expansión hacia un jardín desde US$ 195.000.
En el segmento de casas, Sunny comercializa sus últimas unidades con jardín por valores de entre US$220.000 y US$225.000, con superficies informadas de 196 m².
Por su parte, en el mercado de reventa se encuentran departamentos de dos ambientes desde aproximadamente US$175.000 y de tres ambientes desde US$265.000. Las unidades premium, especialmente aquellas con terrazas, jardines o vistas privilegiadas, pueden superar los US$300.000 o US$350.000.
Otra opción son los terrenos dentro de barrios privados. En ROWERS, los precios parten de US$196.000 para superficies desde 600 m².
Quiénes compran y cómo financian las operaciones
La demanda combina compradores que buscan una vivienda para uso propio e inversores interesados en proyectos en construcción. Entre los primeros aparecen parejas jóvenes, familias que necesitan más espacio y personas mayores que prefieren propiedades de menor tamaño.
“Identificamos dos perfiles principales: el usuario final y el inversor”, señala Flexer. Entre quienes compran para vivir, menciona especialmente a familias de Rincón de Milberg y alrededores que buscan reemplazar su vivienda actual por una propiedad a estrenar.
La posibilidad de pagar en cuotas también pesa a la hora de comprar. De acuerdo con Brickell Developers, alrededor del 88% de sus compradores utiliza alguno de los esquemas de financiación ofrecidos por la empresa.
La oferta inmobiliaria en Tigre incluye departamentos desde US$83.300, casas con jardín desde US$220.000 y lotes en barrios privados desde US$196.000. En determinados proyectos se puede ingresar con un anticipo del 30% y pagar el saldo en 30 cuotas en dólares. En una de las torres de Remeros Brickell, el plazo se extiende hasta 60 cuotas, bajo las condiciones comerciales informadas por la desarrolladora.
En el caso de ROWERS, se ofrece un anticipo del 35% y el saldo en 30 cuotas.
Desde Narváez destacan que estas alternativas representan una ventaja para los proyectos en construcción frente a las propiedades usadas. “Los emprendimientos nuevos ofrecen la opción de financiación que es un diferencial ya que el crédito no está extendido”, señala Flexer.
Antes de comprar en pozo, hay que revisar los plazos de entrega, las condiciones del contrato y la capacidad de afrontar cuotas en dólares, además de los gastos que tendrá una vez que reciba la unidad.
Una alternativa entre la ciudad y el country
El verde ya no es lo único que buscan los compradores. También valoran la cercanía a colegios, centros de salud, comercios y propuestas gastronómicas.
“Hoy el comprador quiere las dos cosas: caminar a un colegio, tener un hospital de alta complejidad cerca, clubes de remo, gastronomía y servicios, y a la vez el río y el verde en la vida cotidiana”, explica Szylder.
Para Flexer, también cambió la manera de evaluar los espacios comunes. “Hoy los compradores priorizan espacios verdes, privacidad, seguridad e infraestructura de calidad, sin resignar conectividad ni cercanía a los servicios”, afirma.
En ese contexto, los desarrollos que combinan viviendas con espacios comunes y acceso a servicios fuera del emprendimiento buscan captar a quienes no necesariamente quieren vivir en un country tradicional.
La diferencia también pasa por los costos de mantenimiento. Según Flexer, los compradores prestan cada vez más atención a la utilidad de los amenities y a las expensas que deberán afrontar una vez instalados.
Szylder coincide en que los gastos de mantenimiento pueden influir en la elección entre una casa y un departamento. Para las parejas jóvenes, señala, los condominios permiten acceder a espacios verdes y servicios compartidos sin tener que ocuparse del mantenimiento individual de una vivienda con jardín.
De todos modos, los edificios con amenities también tienen expensas que pueden representar un gasto significativo.
Qué le falta a Camino de los Remeros para seguir creciendo
Pese al avance de los emprendimientos, la consolidación del corredor todavía plantea desafíos. El aumento de la población residencial exige acompañar la construcción de viviendas con mejoras en accesos, movilidad, infraestructura y servicios.
“Para que ese potencial se concrete hace falta un ordenamiento urbano. Primero, accesos y movilidad”, advierte Szylder, quien destaca la necesidad de coordinar la expansión inmobiliaria con la planificación de la zona.
Desde Narváez coinciden en que la incorporación de nuevos comercios y servicios será fundamental para acompañar el crecimiento residencial.
En cuanto a los precios, los operadores consultados coinciden en que el corredor conserva posibilidades de valorización. Sin embargo, no cuentan con una serie histórica homogénea que permita establecer cuánto aumentó efectivamente el metro cuadrado durante los últimos dos años.

