Construyen un Edificio de 9 Pisos en el que Todos los Departamentos son Distintos
Los desarrolladores enfrentaron un desafío inusual: innovar sin alterar la identidad de la zona y lograron un emprendimiento donde hasta las piscinas están intervenidas por un artista.
18 de abril de 2026 – 10:24
Con una inversión de US$160 millones, el proyecto exclusivo de la zona intervino espacios impensados con una obra artística particular.
Dentro de Palermo se encuentra una zona reconocida como uno de los sectores más exclusivos y elegantes de Buenos Aires: Barrio Parque. Diseñado originalmente por el paisajista Carlos Thays en 1912, se caracteriza por ser un oasis residencial dentro de la ciudad.
Entre las principales características que hacen única a la zona se destacan: calles serpenteantes, cortadas y curvas; abundante vegetación, con sus árboles centenarios y pequeñas plazas; pero sobre todo mansiones y casonas señoriales con estilos arquitectónicos diversos que incluyen influencias francesas, inglesas, alemanas y modernas. Y el mercado así lo confirma, no solo con el valor del metro cuadrado sino también con una oferta restringida y una demanda que busca seguir viviendo como en una casa.
Esa idea de “seguir viviendo como en una casa” es lo más difícil de llevar a cabo. Al pensar en un nuevo proyecto inmobiliario, surge una pregunta clave entre los desarrolladores: ¿cómo se innova en un sector tan exclusivo sin romper su mística? El desafío no es solo construir metros cuadrados, sino capturar esa sensación de “pertenencia” que define a esta zona de Palermo Chico.
Barrio Parque es la zona residencial más exclusiva de Buenos Aires con embajadas, casonas antiguas y mansiones. Bajo esta premisa, un nuevo proyecto se levanta en la zona sin buscar altura, sino que se despliega de forma horizontal en una estructura de “barra” de solo nueve pisos y que se extiende por casi dos cuadras (200 metros). La apuesta fue clara: no hacer una torre, sino crear un “emprendimiento de viviendas con alma de casa”, resume Gabriela Goldszer, directora de Ocampo Propiedades, la firma a cargo de la comercialización de Line Ocampo.
En un barrio donde la identidad pesa tanto como el valor del metro cuadrado, ese concepto no es un detalle: es la condición de entrada. “Un nuevo proyecto en un barrio tan tradicional siempre le agrega fuerza, vigor y lo moderniza con un diseño contemporáneo que le suma confort, muy valorado por los consumidores finales”, explica Goldszer.
El proyecto de Barrio Parque se despliega de forma horizontal en una estructura de “barra” con solo nueve pisos de altura.
La particularidad de este proyecto es que, para evitar la sensación de hotel o edificio masivo de 55.000 m², los arquitectos decidieron fragmentarlo. En lugar de los clásicos palieres compartidos, el edificio cuenta con 23 núcleos de ascensores para sus 120 unidades. Además, mientras que la arquitectura tradicional de departamentos se basa en la “planta tipo” (un piso igual al otro), el desarrollador eligió un esquema rotado en dos ejes. El resultado es que no existen dos unidades iguales: “Cada espacio es una pieza única”, aseguró. Incluso en la planta baja, el proyecto rinde homenaje a la tipología fundacional del barrio con cuatro casas exclusivas de hasta 500 m² que cuentan con su propio jardín.
Con una inversión de US$160 millones, Line Ocampo tiene una superficie total de 50.000 metros cuadrados: 120 unidades de entre 150 y 700 metros cuadrados, con terrazas y jardines que se venden desde los US$8000/m². Está ubicado en Ortiz de Ocampo y Juez Tedín, tiene nueve pisos, tres subsuelos y amenities: desde un restó/bar hasta gimnasio, sala de juegos, salón de eventos, estacionamiento de cortesía y microcine, entre otras.
Las 120 unidades del emprendimiento son todas distintas. “No hay una igual a la otra”, cuenta el desarrollador. El mercado parece haber validado esta “evolución del barrio”: con el 80% de las unidades vendidas, el fenómeno más curioso es la transformación del comprador. “Muchos de los que entraron como inversores en 2022 decidieron, al ver avanzar la obra, que el proyecto sería su residencia final“, afirma el desarrollador.
La apuesta del desarrollo busca construir una narrativa que dialogue con el entorno. Y ese entorno no solo tiene que ver con el barrio en sí, sino con lo que se presenta dentro, con el arte como tendencia.
La presencia de arte en los desarrollos inmobiliarios de alta gama se consolida como una estrategia clave para elevar el prestigio y valor simbólico de los proyectos. En este sentido, el proyecto de Barrio Parque decidió integrar una obra artística a los espacios de uso común del edificio, ampliando los límites entre arquitectura, diseño y experiencia dentro de un desarrollo residencial de alta gama.
El arte le da valor a un proyecto inmobiliario porque siempre ha estado ligado a la arquitectura de diferentes formas y en diferentes tiempos. Esto lo expresa Leandro Erlich, artista reconocido internacionalmente por sus instalaciones que exploran la percepción y la relación entre realidad e ilusión, quien participó con una intervención en el proyecto.
La obra titulada “Sumergir la mirada” convierte el agua, la superficie y el reflejo en una composición cuidadosamente pensada, a partir de la relación del ser humano con el movimiento.
La obra consta de dos piscinas —una cubierta y otra exterior— que funcionan como dispositivos ópticos y sensoriales ubicadas en el subsuelo del edificio. Además, el patio interno de triple altura, también en el subsuelo, se convertirá en un escenario donde el diseño nacional cobra protagonismo, intervenido por el diseñador Cristian Mohadeb con su obra “Torres flotantes”.
Ambos artistas coinciden en que este proyecto inmobiliario “no se está encarando desde el estatus ni desde el lado decorativo, sino desde la experiencia” y eso lo hace único.
Ver nota original: la-nacion.com.ar
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