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Compró una isla por US$273.000, plantó más de 16.000 árboles de diferentes especies y se convirtió en un refugio para más de 120 tortugas
En 1962, un periodista británico compró Moyenne, un territorio que llevaba cerca de medio siglo sin habitantes permanentes.2 de octubre de 2026 – 12:21
La isla fue declarada parque nacional en el 2009. La historia comienza con Brendon Grimshaw, quien tenía 37 años cuando tomó una decisión que cambiaría por completo su vida. En 1962, el periodista británico adquirió Moyenne, una pequeña isla desierta de las Seychelles que había permanecido deshabitada durante casi 50 años, pagando por ella £8000, lo que equivale a aproximadamente €230.000 actuales (US$273.000).
Grimshaw había conocido Seychelles durante unas vacaciones mientras trabajaba como editor en uno de los periódicos más importantes de África. Aquella visita se convirtió en un punto de inflexión: comenzó a imaginar una vida alejada de las redacciones y volcada a la naturaleza.
Su atención se centró en Moyenne, una de las 115 islas que conforman Seychelles, en pleno océano Índico. El territorio había estado prácticamente abandonado desde 1915 y, en ese momento, solo había una familia de pescadores en la isla.
Una isla pequeña pero con un gran desafíoMoyenne apenas mide 0,4 kilómetros de largo por 0,3 kilómetros de ancho, con un punto máximo de 61 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, su vegetación era un verdadero desafío. Décadas de abandono y la intervención humana habían dejado el terreno cubierto de una maleza extremadamente densa, dificultando el desplazamiento por el interior de la isla. Según relató Grimshaw, los cocos que caían de las palmeras quedaban atrapados entre las plantas antes de tocar el suelo.
No trabajó solo en este proyecto: fue asistido por René Antoine Lafortune, el hijo de un pescador local. El trabajo de investigación fue arduo. Ambos estudiaron qué especies vegetales eran autóctonas para iniciar un proceso de reinserción. A su vez, abrieron senderos y controlaron la plaga de ratas, mientras reforestaban. Su objetivo era claro: preservar el espacio de las explotaciones humanas, vivir en su paraíso y asegurar la conservación de su ecosistema a futuro.
Un legado verde y un refugio para las tortugasDurante 40 años, Grimshaw y Lafortune plantaron más de 16.000 árboles de diferentes especies nativas. Cada ejemplar tenía un propósito: recuperar la humedad, mejorar el suelo, aportar resistencia, refugio o fuente de alimento.
Pero la flora no fue lo único que recuperaron: transportaron casi 120 tortugas y las liberaron por la isla. Entre ellas, se encontraban las tortugas gigantes de Aldabra, que, aunque estaban en peligro de extinción, ahora han cambiado su estatus a vulnerable. Además, la restauración del área atrajo más de 200 especies de aves.
Las ofertas millonarias que recibióLa recuperación del espacio natural hizo que personas de todo el mundo conocieran Moyenne, atrayendo a inversores que ofrecieron sumas inimaginables para que Grimshaw vendiera su proyecto de vida. Sin embargo, ninguna cantidad fue suficiente, ni siquiera los US$50 millones que le ofreció un príncipe saudí.
Los esfuerzos de Grimshaw rindieron frutos: la isla fue declarada parque nacional en 2009, tras la muerte de Lafortune.
Un destino turístico sostenibleHoy, el territorio cuenta con un cementerio, una iglesia y un restaurante. El aforo diario está controlado: nunca recibe más de 50 turistas al mismo tiempo y nunca supera los 300 visitantes en un día.
Los turistas no solo disfrutan de la naturaleza y la playa, sino que también se sumergen en las leyendas locales de la isla: se dice que hay un tesoro escondido, enterrado por un grupo de piratas, y han habido relatos de apariciones de fantasmas.

