NI CONSTRUCCIÓN EN SECO NI LADRILLO: LA NUEVA TECNOLOGÍA PARA EDIFICAR UNA CASA DE 120 M2 EN 48 HORAS
LA TECNOLOGÍA DE UNA IMPRESORA 3D PERMITE ACORTAR LOS TIEMPOS, COSTOS Y RESIDUOS QUE SE GENERAN EN UNA OBRA.
10 de septiembre de 2026
10:49
Las impresoras 3D ya permiten crear grandes construcciones en hormigón, como puede ser una casa.
Con un costo de construcción que no baja, los desarrolladores buscan alternativas que les permitan ganar eficiencia. Una de las variables clave, y en la que todavía hay margen para optimizar, es la duración de las obras.
En este contexto, comienza a ganar terreno un método que promete revolucionar la industria de la construcción: estructuras de cemento construidas con impresoras 3D. Lo que hasta hace unos años parecía una tecnología limitada a pequeños objetos de plástico hoy empieza a consolidarse en proyectos de gran escala alrededor del mundo. En 2025, por ejemplo, se inauguró en Texas un local de Starbucks construido con esta metodología. Ese mismo año, en Japón, se imprimió una estación ferroviaria en apenas seis horas. Y en Estados Unidos ya avanzan desarrollos de barrios cerrados donde todas las viviendas son realizadas mediante este método.
La tendencia ya tiene presencia en Asia, Europa y Norteamérica, y en Argentina también comienza a sumarse a ese proceso.
“Una vivienda de 120 m² puede tener la obra gris lista en 48 horas”, declara Mateo Salvatto, cofundador de Grondplek, empresa especializada en impresión 3D de hormigón aplicada a la construcción.
¿CÓMO FUNCIONA LA MÁQUINA?
Construir una estructura con esta metodología difiere de las obras tradicionales. Según Salvatto, la máquina con la que cuentan es de aproximadamente 11 metros por 11 metros y 7 metros de altura e imprime en concreto: cemento combinado con un 2% de aditivos.
La impresora 3D tiene aproximadamente 11 metros por 11 metros y 7 metros de altura. A su vez, el sistema cuenta con una planta mezcladora compacta, conectada a una bomba y a una manguera especial que alimenta el cabezal impresor. De esta manera, la estructura se construye “capa por capa a una velocidad sorprendente”.
Lejos de la idea de fragilidad que podría asociarse a una construcción impresa, Salvatto asegura que las viviendas que se logran son antisísmicas y tienen doble pared con cámara de aire. “No la rompes con nada”, resume.
“Imaginate una casa que pueda bajar el 30% de su costo de mercado, terminada en una semana, y podés sacar una casa atrás de la otra”, indica Salvatto. Además, destaca otra ventaja clave: la reducción del desperdicio de materiales, ya que la máquina bombea al cabezal únicamente el concreto necesario para cada etapa.
“Son casas de buena calidad, con diseño disruptivo, curva y contracurva para aprovechar mejor el espacio, recontra aislante, ergo con mejor eficiencia energética”, agrega. Otro aspecto relevante es que los materiales necesarios no son difíciles de conseguir. “Es hormigón, nada muy místico”, resalta Salvatto.
Incluso los aditivos utilizados —como plastificantes y acelerantes— están disponibles en el mercado local. La mezcla se ajusta según variables como la temperatura o las condiciones de la máquina, pero sin requerimientos extraordinarios.
USO INDUSTRIAL Y FUTURO DE LA TECNOLOGÍA
La tecnología no se limita únicamente a la construcción residencial. Salvatto explica que también puede aplicarse en proyectos de ingeniería civil y minería. “Es una fábrica de premoldeados portátil. La podés llevar a cualquier lado; solo necesitás nivelarla sobre el terreno y empieza a imprimir”, explica.
Una de las principales limitaciones actuales es la altura: el modelo que utiliza Grondplek permite construir edificios de hasta tres plantas. Sin embargo, el avance tecnológico es constante.
“Quienes estamos en el sector privado tenemos que apostar por el país, hacer crecer a la Argentina y generar empleo”, concluye Salvatto.
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