Descubre el pueblo de Europa donde los alquileres son inferiores a un euro

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EL PUEBLO DE EUROPA EN EL QUE LOS ALQUILERES CUESTAN MENOS DE UN EURO

FUE FUNDADO EN 1521 Y FUNCIONA CON NORMAS QUE SE MANTIENEN DESDE HACE CINCO SIGLOS 5 de abril de 2026 08:10 LA NACION El proyecto de vivienda social Fuggerei en Augsburg, Alemania, parece salido de un cuento medieval: calles angostas, casas simples que conservan su trazado original y una tranquilidad única. Este complejo de viviendas sociales es el más antiguo del mundo que sigue en uso y presenta una particularidad difícil de creer: el valor del alquiler no ha aumentado en más de 500 años y se mantiene en apenas €0,88 al año. Se llama Fuggerei y está ubicado en el centro de Alemania, en la ciudad de Augsburgo. Sus orígenes se remontan a 1521, un año marcado por hitos como la caída del Imperio azteca y la expansión de la Reforma protestante, impulsada por Martín Lutero. Este barrio nació como respuesta a la pobreza urbana en un contexto de cambios políticos, religiosos y sociales. Es el complejo de viviendas sociales más antiguo del mundo que continúa en uso hasta hoy. Fue creado por el comerciante y banquero Jakob Fugger, conocido como “el rico”, quien financió el proyecto con el fin de dar alojamiento a personas en situación de vulnerabilidad. Las viviendas se otorgaban a cambio de un pago simbólico, equivalente a un florín renano anual, que hoy se traduce en apenas €0,88. El mantenimiento del barrio está garantizado a través de una fundación, financiada por el patrimonio de la familia Fugger, lo que ha permitido su continuidad durante siglos. Lo sorprendente es que ese precio sigue intacto. En un contexto donde los alquileres aumentan año tras año en el mundo, la estabilidad del contrato en Fuggerei desafía todas las reglas del mercado inmobiliario contemporáneo. Este monto simbólico funciona más como una condición histórica que como una renta económica. LOS REQUISITOS PARA CONSEGUIR UNA CASA Más allá del objetivo solidario, el proyecto busca dejar un legado espiritual, algo que se refleja en los requisitos de admisión. Para ser residente es necesario:
  • Ser católico.
  • Haber vivido en Augsburgo al menos dos años.
  • Demostrar una situación de necesidad económica sin deudas.
Además, los habitantes deben rezar diariamente un Padre Nuestro, un Ave María y el Credo por la familia Fugger, una práctica que se mantiene como parte central de la vida comunitaria. Hoy en Fuggerei viven alrededor de 150 personas distribuidas en 67 viviendas. Las casas, que han sido restauradas y adaptadas al paso del tiempo, cuentan con comodidades modernas como electricidad, calefacción y baños actualizados. Las unidades tienen entre 45 y 65 metros cuadrados, con cocina, living y dormitorio, y algunas incluso disponen de pequeños jardines privados. El proceso para acceder a una vivienda incluye entrevistas y evaluaciones que pueden extenderse durante años. La vida dentro del barrio sigue reglas propias. Las puertas de acceso se cierran a las 22 horas y quienes regresan más tarde deben abonar una multa. La convivencia se organiza en torno a normas estrictas, tareas compartidas y una fuerte idea de comunidad. Fuggerei también atravesó momentos críticos. Durante la Segunda Guerra Mundial, gran parte del complejo fue destruido por bombardeos y luego reconstruido respetando el diseño original. Hoy, una de las viviendas funciona como museo, permitiendo ver cómo era la vida cotidiana en el siglo XVI, reforzando su valor histórico y cultural. Recibe cerca de 200.000 visitantes anuales, que pagan una entrada para recorrer sus calles, conocer su historia y entender cómo un experimento social del Renacimiento logró mantenerse vigente durante más de cinco siglos. Por Inés Terrizzano Para más información, puedes ver la nota original aquí.

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